sábado, 19 de junio de 2010

La feminidad en la naturaleza y en la cultura.

Lic Mónica B. Simons Rossi (politóloga-UBA)



Los mitos de la Gran Diosa enseñan la compasión hacia todos los seres vivos. Gracias a ellos llegamos a apreciar la santidad de la tierra misma, porque es el cuerpo de la Diosa .
El poder del mito, Joseph Campbell


INTRODUCCIÓN

Cuando era niña siempre sentí una fascinación por la ciencia ficción. Mi autor favorito era Isaac Asimov. Había terminado de leer Los Robots del Amanecer.
Un día fuimos con mis padres a comprar un regalo para uno de mis primos al que le gustaba montar; recuerdo que le compramos una fusta. Yo estaba tan aburrida que me fuí a la librería de al lado.Mirando los libros de ciencia ficción, la sección que le seguía era mitología . Agarré un libro y entonces empecé a leer.
Mientras leía qué significaba la palabra mito, todo un mundo de sensaciones nuevas me sacudieron. Supe entonces que hablaban de tiempos muy, muy remotos en los cuales los órdenes se manifestaban de un modo extraño pero no diferente, y la imagen de lo divino se reveló de otro modo al conocido. Nuestros antepasados habían descubierto que a su alrededor existían variedades de hechos que se producían, pero que ningún mortal los provocaba. Ningún ser conocido por ellos podía mover el viento, parar el huracán o atenuar la tempestad en el mar. Nadie que fuera humano pudo haber creado la luz en las estrellas, el brillo de la noche y la claridad del día. Así, fuerzas de la naturaleza y de la vida tendrían que ser obra de creación de seres superiores a ellos, en inteligencia y sabiduría, en órdenes y en poder.
Y los dioses superaron a los hombres en estatura y en belleza. Viéndose bellos, supusieron que sus amos los habían hecho de formas parecidas y las habían corporizado. Fue entonces que comprendí el sentido de lo pagano como oposición a lo cristiano.
Imaginaron a sus dioses con atributos humanos, con placeres intelectuales y corporales, eternos en juventud y belleza, en donde los dolores y enfermedades del cuerpo no se expresarían jamás. Aborrecían la injusticia y la maldad, pero la misma existía porque todo tiene su dualidad y si bien sus castigos eran crueles, jamás eran desacertados Los dioses no envejecián y cuando el mundo se hubiera acabado, ellos seguirían observando todo el espectáculo de destrucción como asistieron al de creación.
Salí de la librería y fuí donde mis padres estaban. Le pedí a mi mamá si me compraba un libro que contaba " acerca de unos hombres que creían que los movimientos de la naturaleza eran expresiones de dioses. Quería saber quiénes eran esos dioses porque ya sabía quién era Dios". Siempre que se tratara de libros me los compraban como si fueran golosinas (y eran golosinas para mí, sólo que no me producían caries). Fue entonces que mis ojos descubrieron un tipo de literatura que jamás me abandonaría; aquella que se remitía a los orígenes más primitivos del hombre, a su naturaleza y a su cultura. El libro se titulaba Las palabras y los mitos, de Isaac Asimov.
Recuerdo que lo leía durante los recreos, asumiendo distintos aspectos de toda una cultura. Asistía una y otra vez a los orígenes del Cosmos y su separación del Caos. Era partícipe de todo un pensamiento generador de formas manifestadas en monstruos cuyos dominios eran las oscuridades del Hades o las profundidades del Océano; en dioses que no se diferenciaban de hombres y mujeres por sus pasiones sino por el hecho de ser inmortales, moldeando la vida de sus mortales como si fueran de arcilla.; en seres humanos que eran amados por su belleza pero castigados en su vanidad, ya sea hacia los hombres o hacia sus amos totales. Las imágenes que se dibujaban en mi mente me producían inquietud y perturbaban mis sueños y sin embargo siempre volvía a la página que había dejado.
Fantasía y realidad no tenían límites bien definidos. Todo era fantásticamente real para mí.
La mitología jamás dejó de fascinarme. Lo que más me interesa es la concepción que los hombres primitivos tenían del mundo en el cual habitaban; la manifestación de esos hombres y sus conciencias siguen siendo importante para mí. La forma como un pueblo manifiesta su cultura están expresados en su arte, en su música, en su ciencia, en sus creencias, en su folklore, tradiciones y rituales que luego se transformarían en instituciones sociales ... en sus mitos. Comprender el inconsciente colectivo de toda una comunidad con normas y leyes propias pero semejantes a las de otras comunidades; dioses extraños entre sí y sin embargo, similares en otras culturas; héroes que aceptan el llamado de la aventura, el destino incierto de ser los elegidos; ritos de iniciación alejados geográficamente pero que en significado, aproximan las semejanzas entre cultos que parecen totalmente opuestos.
Hoy miro las culturas desde mi condición femenina tratándo de comprender qué representa lo femenino en ellas e interpretando el pasaje que la naturaleza tuvo que afrontar en su modificación hacia la cultura .


Imagen de Hrana Janto, artista especializada en ilustraciones relacionadas con la historia, el mito y lo sagrado para El oráculo de la Diosa, de Amy Sophia Marashinsky

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