martes, 9 de noviembre de 2010

Ángeles y Demonios: entre los justos y los culpables

personificacion de Satanas Gustav Dore



Mónica B. Simons Rossi

Pensamos que Dios hace el trabajo, todo el trabajo de selección de cuáles almas entran en el Cielo y cuáles tiene deparado su destino eterno en el Averno… el Infierno. Algunos realistas que niegan la existencia de un Orden Superior argumentarían que el Infierno es la Tierra… la única prisión de la Humanidad, encerrada en esta esfera celeste y viendo cómo día a día, el hombre reafirma cada vez más aquello de que es el lobo del hombre.

Pero yo les voy a contar que existe un orden superior al terrenal y que ángeles y demonios tienen un principio ordenador fundamental… un primer criterio de selección de aquellas almas esperando castigo eterno o su recompensa. Les voy a contar mi visión, ella ha venido a mi en un sueño y en ella se me revelaba cómo ángeles y demonios trabajan en conjunto en una misma instancia, el Purgatorio. Este es un lugar entre Cielo e Infierno en donde ángeles y demonios, hacen una primera selección. Ellos, como entidades supra-terrenales y capaces de discernir entre bien y el mal, separan a los justos de los culpables y no digo pecadores porque no podemos pasar por esta vida sin serlo, pero el único requisito, el verdadero requisito para entrar al Cielo, es tener un corazón que se arrepienta verdaderamente de sus pecados cometidos en su vida terrenal.

Esta es la historia de dos almas, dos cuerpos que se habían amado en la tierra y sólo el Cielo pudo separarlos. Ella, una alma pura, un corazón virtuoso y un espíritu compasivo frente a los demás; él, su eterno amante aún después de la muerte, era una alma hostil con un corazón turbulento y una mente perturbada, que en su vida terrenal había hecho crueldades, sintiendo placer en la carne de los otros… pero ella lo amaba y él a ella. Cuando ella murió, él la siguió como Orfeo a Eurídice en su ruta al Hades. Su desesperación de no tenerla, hizo que abandonara su propia existencia para encontrarla y finalmente se encontraron y el Purgatorio fue su lugar.

Este lugar es un medio de negociación y de decisión en dónde ángeles y demonios, seleccionan la paja de trigo… ellos tienen un criterio mucho más amplio de selección. Tanto ángeles como demonios pueden ver los corazones de los seres humanos porque para ellos son aguas claras. Todos pecamos pero inconcientemente no nos arrepentimos de todos nuestros pecados y ellos pueden ver eso. Cuando un alma está siendo juzgada por sus pecados, su vida vuelve a él como conciencia real del hecho, ella vuelve a vivir una y otra vez el motivo por el cuál es juzgada y en este motivo particular de su experiencia terrenal y humana es el que separa a justos de culpables. El justo se arrepiente, el culpable no porque no hay misericordia ni dolor ante el hecho por el cual ruegue perdón … aún teniendo que escoger entre un criterio dificultoso y habiendo optado por la solución más Terminal, una alma justa siempre se arrepiente de esta opción … y ángeles y demonios reconocen esta instancia de dolor porque la caída de los ángeles convertidos en demonios fue dolorosa, el quedar apartados de la vista de Dios les significó dolor, un dolor que aún sigue operando pero ellos no se arrepintieron de su rebelión. Su orgullo no los dejó, aún cuando eso los alejara de Él, porque todos volvemos al origen pero ellos no pueden volver porque pudiendo haberlo hecho, decidieron seguir enfrentándose al Divino.
Y los ángeles pueden sentir el dolor de aquellas almas apartadas en eterno combate contra Dios, los llamados hoy demonios fueron sus hermanos en la luz porque tienen el mismo origen divino… sólo que eligieron seguir del lado de Dios.