domingo, 1 de mayo de 2011

Sobre el amor por Osho...



"
En el nivel más terreno, el amor es atracción sexual. Muchos de nosotros nos quedamos estancados aquí, porque nuestros condicionamientos han oprimido nuestra sexualidad con todo tipo de expectativas y represiones. Actualmente, el mayor problema con el amor sexual es que nunca termina. Únicamente si podemos aceptar este hecho, podemos disfrutarlo por lo que es; darle la bienvenida cuando ocurre y decirle adiós cuando ya no está." (OSHO)



En el Libro del Amor, Osho escribe que el amor se halla en nuestro interior y que es intrínseco a nuestra naturaleza. Escribe: "Es un completo error pedirle al hombre que dé amor. El problema no consiste en crear amor, sino en indagar y descubrir los motivos por los cuales no logra manifestarse. ¿Cuál es el obstáculo? ¿La dificultad? ¿Dónde está el dique que lo refrena? Si no existen barreras, el amor aparecerá."

¿Cuáles son estas imposiciones hechas por el hombre?

En primer lugar, la obstrucción más obvia ha sido la oposición respecto al sexo, el oprobio de la pasión. Esta prohibición ha destruido la posibilidad de que el amor nazca en el hombre. Y la simple verdad es que el sexo es el punto de partida del amor. El sexo es el inicio del viaje en pos del amor. El origen, el Gangotri del Ganges del amor es el sexo, la pasión, y todo el mundo se comporta como si éste fuese el enemigo. Todas las culturas, todas las religiones, todos los gurus, todos lo profetas y videntes han atacado a este Gangotri, a esta fuente, y el río se ha quedado detenido allá arriba. El vocerío público siempre ha dicho que el sexo es un pecado, es irreligioso: el sexo es veneno. Nunca nos damos cuenta de que, en último término, es la misma energía sexual la que viaja y llega al océano del amor."
(El Libro del Amor. Osho)

La carta 6. Los Amantes en el tarot de Osho

6. Los Amantes


Estas tres cosas se tienen que recordar: El amor más menudo, pequeño se llama sexo; es físico... y la forma más refinada del amor es la compasión. El sexo está por debajo del amor; la compasión está por encima del amor. El amor se encuentra justamente en medio.

Hay poca gente que sabe lo que es el amor. El 99% de la gente piensa que la sexualidad es amor. No lo es. La sexualidad es muy animal, tiene ciertamente el potencial de convertirse en amor, pero no es un amor realmente, sólo una potencia.

Si te vuelves atento y consciente, meditativo, entonces el sexo puede transformarse en amor. Y si tu estado meditativo se vuelve total, absoluto, el amor puede transformarse en compasión. El sexo es la semilla, el amor es la flor, la compasión es la fragancia.

Buda ha definido la compasión como "amor más meditación". Cuando tu amor no es únicamente deseo por el otro, cuando tu amor no es únicamente una necesidad, cuando tu amor es un compartir, cuando tu amor no es el de un mendigo sino el de un emperador, cuando tu amor no pide nada a cambio sino que está dispuesto a dar, a dar por el simple gozo de dar, entonces añádele meditación y se liberará una fragancia pura. Esto es compasión; la compasión es el fenómeno más elevado.

miércoles, 13 de abril de 2011

Promesa

prometí a mi Señor que si me otorgaba mi deseo yo me retiraba de tu vida... Él ha cumplido su parte y me ha dado lo que le he pedido y yo debo cumplir mi pacto con Él... me retiro de tu vida, con dolor pero con honor ...


se me hace dificil cumplirte mi promesa, lo amo tanto

sábado, 12 de marzo de 2011


Oleo de Waterhouse. 1905. Las Danaes

Este fresco muestra a tres mujeres llenando un cántaro constantemente pero el mismo, tiene tres agujeros en su base: podría expresar trabajar en vano, tratar de cambiar lo que no se puede... el trabajo inútil o echado a perder que desgasta y agota la voluntad
Oleo de William Waterhouse. Eco y Narciso, 1905

La leyenda más popular cuenta que Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.
Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando éste nació, el adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su perdición y así, su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas.
Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba, quien le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista. U día, un ruido, que hizo al pisar una rama puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.

- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?
- Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.
Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído... "qué estúpida... qué estúpida... qué... estu... pida...". Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva...
Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así, Nemesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.

Ovidio, nos cuenta la leyenda de esta manera…

...Eco merece una disgresión. Su alegría y parlachinería cautivaron a Júpiter; sorprendidos en adulterio por Juno, castigóla ésta a que jamás podría hablar por completo; su boca no pronunciaría sino las últimas sílabas de aquello que quisiera expresar. Pues bien, viendo Eco a Narciso quedó enamorada de él y le fue siguiendo, pero sin que él se diera cuenta. Al fin decide acercársele y exponerle con ardiente palabrería su pasión. Pero.. ¿Cómo podrá si las palabras le faltan? Por fortuna, la ocasión le fue propicia. Encontrándose solo el mancebo, desea darse cuenta de por dónde pueden caminar sus acompañantes y grita: "¿Quién está aquí?" Eco repite las últimas palabras "... está aquí". Maravillado queda Narciso de esta voz dulcísima de quien no ve. Vuelve a gritar: "¿por qué me huyes?" Eco repite: "... me huyes". Y Narciso: "¡juntémonos!" Y Eco: "...juntémonos". Por fin se encuentran. Eco abraza al ya desilusionado mancebo. Y éste dice terriblemente frío: " No pensarás que yo te amo..." Y Eco repite, acongojada: "...yo te amo". "¡ Permitan los dioses soberanos -grita él- que antes la muerte me deshaga a que tú goces de mí!"
Huyó, implacable, Narciso. Y la ninfa así menospreciada, se refugió en lo más solitario de los bosques. La consumía su terrible pasión. Deliraba. Se enfurecía. Y pensó: "¡ojalá cuando él ame como yo amo, se desespere como me desespero yo!"
Némesis, diosa de la venganza -y a veces de la justicia- escuchó su ruego. En un valle encantador había una fuente de agua extremadamente clara, que jamás había sido enturbiada ni por el cieno ni por los hocicos de los ganados. A esa fuente llegó Narciso, y habiéndose tumbado en el césped para beber, Cupido le clavó, por la espalda, su flecha... Lo primero que vio Narciso fue su propia imagen, reflejada en el propio cristal. Insensatamente creyó que aquel rostro hermosísimo que contemplaba era de un ser real , ajeno a sí mismo. Sí, él estaba enamorado de aquellos ojos que relucían como luceros, de aquellos cabellos dignos de Apolo. El objeto de su amor era... él mismo. ¡ Y deseaba poseerse! Pareció enloquecer... ¡No encontraba boca para besar! Como una voz en su interior le reprochó: "¡insensato!" "¿cómo te has enamorado de un vano fantasma? Tu pasión es una quimera, retírate de esa fuente y verás como la imagen desaparece. Y, sin embargo, contigo está, contigo ha venido, se va contigo... ¡y no la poseerás jamás!."
Alzó los brazos al cielo Narciso. Llorando. Tiróse los cabellos. Y gritó, blasfemo así: "Decidme selvas, vosotras que habéis sido testigo de tantos idilios apasionados... ¿por qué el amor es tan cruel para mí? Hace siglos que existís; decidme ¿visteis nunca un amor obligado a sufrir designios más rudos? Yo veo al objeto de mi pasión y no le puedo encontrar. No me separan de él ni los mares enormes, ni los senderos inaccesibles, ni las montañas, ni los bosques. El agua de una fontana me lo presenta consumido del mismo deseo que a mí me consume. ¡Oh pasión mía! ¡quienquiera que seáis, aproximaos a mí como a vos me aproximo! ¡Ni mi juventud ni mi belleza son causas para vuestro temor! Yo desdeñé el amor de todas las ninfas... No tengáis para mí el mismo desdén. Pero ¿ si me amáis, por qué os sirvo de burla? Os tiendo mis brazos y me tendéis los vuestros. Os acerco mi boca y vuestros labios se me ofrecen. ¿Por qué permanecer más tiempo en el error? Debe ser mi propia imagen la que me engaña. Me amo a mí mismo. Atizo el mismo fuego que me devora. ¿Qué será mejor: pedir o que me pidan? ¡ Desdichado de mí que no puedo separarme de mí mismo! A mí me pueden amar otros, pero yo no me puedo amar...¡Ay! El dolor comienza a desanimarme. Mis fuerzas disminuyen. Voy a morir en la flor de la edad. Mas no ha de aterrarme la muerte liberadora de todos mis tormentos. Moriría triste si hubiera de sobrevivirme el objeto de mi pasión. Pero bien entiendo que vamos a perder dos almas una sola vida."
Dicho esto, tornó Narciso a contemplarse en la misma fuente. Y lloró, ebrio de pasión, ante su propia imagen. Volvió a traslucir frases entrecortadas... ¿Quién? ¿Narciso? ¿Su imagen llorosa? "¿por qué me huyes? Espérame, eres la única persona a quien yo adoro. El placer de verte es el único que queda a tu desventurado amante."
Poco a poco Narciso fue tomando los colores finísimos de esas manzanas, coloradas por un lado, blanquecinas y doradas por el otro. El ardor le consumía poco a poco. La metamorfosis duró escasos minutos. Al cabo de ellos, de Narciso no quedaba sino una flor hermosísima, al borde de las aguas, que se seguía contemplando en el espejo sutilísimo.
Todavía se cuenta que Narciso, antes de quedar transformado pudo exclamar: "¡Objeto vanamente amado...adiós...!" Y Eco: "... adiós" cayendo enseguida en el césped rota de amor. Las náyades, sus hermanas, le lloraron amargamente meneándose las doradas cabelleras. Las dríadas dejaron romperse en el aire sus lamentaciones. Pues bien: a los llantos y a las lamentaciones contestaba Eco... cuyo cuerpo no se pudo encontrar. Y, sin embargo, por montes y valles, en todas las partes del mundo, aún responde Eco a las últimas sílabas de toda la patética voz humana.

Ovidio. Metamorfosis. Libro Tercero III.

jueves, 17 de febrero de 2011

Punto de rajadura



Si no podés decirme nada
entonces prefiero que no tengamos nada ...
ni siquiera la frialdad de ser amantes
porque hasta para ser amantes se necesita pasión...
una pasión que no expresan ni tus palabras ni tu corazón.

Se terminó mi don de los dioses ...
lo tuve solo por el momento en que fue bello y resplandeciente...
yo te admiraba, yo te amaba y estaba deslumbrada con vos ...
ese sol leonino que resplandecía sobre tu cara.

Ahora prefiero tener el recuerdo de esa última vez que nos vimos...
esa vez que me di cuenta que te estabas yendo y no lo decías...
te estabas yendo en silencio.

Y sé que volver a verte sería mirar atrás,
yo ... que nunca veo atrás cuando me marcho
porque no quiero pensar en lo que dejo en el camino,
cuando decido soltar con el apego y el arraigo.
Era verdad cuando dijiste aquella vez que no podías sentir nada ...

Una vez un hombre a quien amaba y no me amaba me dijo:
el deseo no es amor...
nada más apropiado en vos ...
tu deseo por mi no es amor
y mi amor por vos se transformó en deseo
... te he amado tanto!

Pensé que tenías entereza y dignidad,
que tenías honor ... quizás era eso lo que amaba en vos,
lo que amo en un hombre.

Pero ahora, desaparecidas la entereza y la dignidad
sólo queda tu estructura superficial...
tu cuerpo dionisíaco, tu bello rostro
... tu formado cuerpo frío como el mármol
tus ojos están vacíos ...
encontré tu punto de rajadura y te partiste en mil pedazos...

Mónica B. Simons Rossi

domingo, 5 de diciembre de 2010

PARADOJAS- Eduardo Galeano



La mitad de los brasileños es pobre o muy pobre, pero el país de Lula es el segundo mercado mundial de las lapiceras Montblanc y el noveno comprador de autos Ferrari, y las tiendas Armani de Sao Paulo venden más que las de Nueva York.
Pinochet, el verdugo de Allende, rendía homenaje a su víctima cada vez que hablaba del "milagro chileno". El nunca lo confesó, ni tampoco lo han dicho los gobernantes democráticos que vinieron después, cuando el "milagro" se convirtió en "modelo": ¿qué sería de Chile si no fuera chileno el cobre, la viga maestra de la economía, que Allende nacionalizó y que nunca fue privatizado?

En América nacieron, no en la India, nuestros indios. También el pavo y el maíz nacieron en América, y no en Turquía, pero la lengua inglesa llama turkey al pavo y la lengua italiana llama granturco al maíz.

El Banco Mundial elogia la privatización de la salud pública en Zambia: "Es un modelo para el Africa. Ya no hay colas en los hospitales". El diario The Zambian Post completa la idea: "Ya no hay colas en los hospitales, porque la gente se muere en la casa".
Hace cuatro años, el periodista Richard Swift llegó a los campos del oeste de Ghana, donde se produce cacao barato para Suiza. En la mochila, el periodista llevaba unas barras de chocolate. Los cultivadores de cacao nunca habían probado el chocolate. Les encantó.
Los países ricos, que subsidian su agricultura a un ritmo de mil millones de dólares por día, prohíben los subsidios a la agricultura en los países pobres. Cosecha récord a orillas del río Mississippi: el algodón estadunidense inunda el mercado mundial y derrumba el precio. Cosecha récord a orillas del río Níger: el algodón africano paga tan poco que ni vale la pena recogerlo.
Las vacas del norte ganan el doble que los campesinos del sur. Los subsidios que recibe cada vaca en Europa y en Estados Unidos duplican la cantidad de dinero que en promedio gana, por un año entero de trabajo, cada granjero de los países pobres.
Los productores del sur acuden desunidos al mercado mundial. Los compradores del norte imponen precios de monopolio. Desde que en 1989 murió la Organización Internacional del Café y se acabó el sistema de cuotas de producción, el precio del café anda por los suelos. En estos últimos tiempos, peor que nunca: en América Central, quien siembra café cosecha hambre. Pero no se ha rebajado ni un poquito, que yo sepa, lo que uno paga por beberlo.

Carlomagno, creador de la primera gran biblioteca de Europa, era analfabeto.
Joshua Slocum, el primer hombre que dio la vuelta al mundo navegando en solitario, no sabía nadar.

Hay en el mundo tantos hambrientos como gordos. Los hambrientos comen basura en los basurales; los gordos comen basura en McDonald's.
El progreso infla. Rarotonga es la más próspera de las islas Cook, en el Pacífico sur, con asombrosos índices de crecimiento económico. Pero más asombroso es el crecimiento de la obesidad entre sus hombres jóvenes. Hace 40 años eran gordos 11 de cada 100. Ahora, son gordos todos.
Desde que China se abrió a esta cosa que llaman "economía de mercado", el menú tradicional de arroz con verduras ha sido velozmente desplazado por las hamburguesas. El gobierno chino no ha tenido más remedio que declarar la guerra contra la obesidad, convertida en epidemia nacional. La campaña de propaganda difunde el ejemplo del joven Liang Shun, que adelgazó 115 kilos el año pasado.

La frase más famosa atribuida a Don Quijote ("Ladran, Sancho, señal que cabalgamos") no aparece en la novela de Cervantes; y Humphrey Bogart no dice la frase más famosa atribuida a la película Casablanca (Play it again, Sam).
Contra lo que se cree, Alí Babá no era el jefe de los 40 ladrones, sino su enemigo; y Frankenstein no era el monstruo, sino su involuntario inventor.

A primera vista, parece incomprensible, y a segunda vista, también: donde más progresa el progreso, más horas trabaja la gente. La enfermedad por exceso de trabajo conduce a la muerte. En japonés se llama karoshi. Ahora los japoneses están incorporando otra palabra al diccionario de la civilización tecnológica: karojsatsu es el nombre de los suicidios por hiperactividad, cada vez más frecuentes.
En mayo de 1998, Francia redujo la semana laboral de 39 a 35 horas. Esa ley no sólo resultó eficaz contra la desocupación, sino que además dio un ejemplo de rara cordura en este mundo que ha perdido un tornillo, o varios, o todos: ¿para qué sirven las máquinas, si no reducen el tiempo humano de trabajo? Pero los socialistas perdieron las elecciones y Francia retornó a la anormal normalidad de nuestro tiempo. Ya se está evaporando la ley que había sido dictada por el sentido común.
La tecnología produce sandías cuadradas, pollos sin plumas y mano de obra sin carne ni hueso. En unos cuantos hospitales de Estados Unidos los robots cumplen tareas de enfermería. Según el diario The Washington Post, los robots trabajan 24 horas por día, pero no pueden tomar decisiones, porque carecen de sentido común: un involuntario retrato del obrero ejemplar en el mundo que viene.

Según los evangelios, Cristo nació cuando Herodes era rey. Como Herodes murió cuatro años antes de la era cristiana, Cristo nació por lo menos cuatro años antes de Cristo.
Con truenos de guerra se celebra, en muchos países, la Nochebuena. Noche de paz, noche de amor: la cohetería enloquece a los perros y deja sordos a las mujeres y los hombres de buena voluntad.
La cruz esvástica, que los nazis identificaron con la guerra y la muerte, había sido un símbolo de la vida en la Mesopotamia, la India y América.

Cuando George W. Bush propuso talar los bosques para acabar con los incendios forestales, no fue comprendido. El presidente parecía un poco más incoherente que de costumbre. Pero él estaba siendo consecuente con sus ideas. Son sus santos remedios: para acabar con el dolor de cabeza, hay que decapitar al sufriente; para salvar al pueblo de Irak, vamos a bombardearlo hasta hacerlo puré.

El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua

martes, 9 de noviembre de 2010

Ángeles y Demonios: entre los justos y los culpables

personificacion de Satanas Gustav Dore



Mónica B. Simons Rossi

Pensamos que Dios hace el trabajo, todo el trabajo de selección de cuáles almas entran en el Cielo y cuáles tiene deparado su destino eterno en el Averno… el Infierno. Algunos realistas que niegan la existencia de un Orden Superior argumentarían que el Infierno es la Tierra… la única prisión de la Humanidad, encerrada en esta esfera celeste y viendo cómo día a día, el hombre reafirma cada vez más aquello de que es el lobo del hombre.

Pero yo les voy a contar que existe un orden superior al terrenal y que ángeles y demonios tienen un principio ordenador fundamental… un primer criterio de selección de aquellas almas esperando castigo eterno o su recompensa. Les voy a contar mi visión, ella ha venido a mi en un sueño y en ella se me revelaba cómo ángeles y demonios trabajan en conjunto en una misma instancia, el Purgatorio. Este es un lugar entre Cielo e Infierno en donde ángeles y demonios, hacen una primera selección. Ellos, como entidades supra-terrenales y capaces de discernir entre bien y el mal, separan a los justos de los culpables y no digo pecadores porque no podemos pasar por esta vida sin serlo, pero el único requisito, el verdadero requisito para entrar al Cielo, es tener un corazón que se arrepienta verdaderamente de sus pecados cometidos en su vida terrenal.

Esta es la historia de dos almas, dos cuerpos que se habían amado en la tierra y sólo el Cielo pudo separarlos. Ella, una alma pura, un corazón virtuoso y un espíritu compasivo frente a los demás; él, su eterno amante aún después de la muerte, era una alma hostil con un corazón turbulento y una mente perturbada, que en su vida terrenal había hecho crueldades, sintiendo placer en la carne de los otros… pero ella lo amaba y él a ella. Cuando ella murió, él la siguió como Orfeo a Eurídice en su ruta al Hades. Su desesperación de no tenerla, hizo que abandonara su propia existencia para encontrarla y finalmente se encontraron y el Purgatorio fue su lugar.

Este lugar es un medio de negociación y de decisión en dónde ángeles y demonios, seleccionan la paja de trigo… ellos tienen un criterio mucho más amplio de selección. Tanto ángeles como demonios pueden ver los corazones de los seres humanos porque para ellos son aguas claras. Todos pecamos pero inconcientemente no nos arrepentimos de todos nuestros pecados y ellos pueden ver eso. Cuando un alma está siendo juzgada por sus pecados, su vida vuelve a él como conciencia real del hecho, ella vuelve a vivir una y otra vez el motivo por el cuál es juzgada y en este motivo particular de su experiencia terrenal y humana es el que separa a justos de culpables. El justo se arrepiente, el culpable no porque no hay misericordia ni dolor ante el hecho por el cual ruegue perdón … aún teniendo que escoger entre un criterio dificultoso y habiendo optado por la solución más Terminal, una alma justa siempre se arrepiente de esta opción … y ángeles y demonios reconocen esta instancia de dolor porque la caída de los ángeles convertidos en demonios fue dolorosa, el quedar apartados de la vista de Dios les significó dolor, un dolor que aún sigue operando pero ellos no se arrepintieron de su rebelión. Su orgullo no los dejó, aún cuando eso los alejara de Él, porque todos volvemos al origen pero ellos no pueden volver porque pudiendo haberlo hecho, decidieron seguir enfrentándose al Divino.
Y los ángeles pueden sentir el dolor de aquellas almas apartadas en eterno combate contra Dios, los llamados hoy demonios fueron sus hermanos en la luz porque tienen el mismo origen divino… sólo que eligieron seguir del lado de Dios.